martes, 2 de febrero de 2016

DRAMATURGOS DEL SÁNSCRITO CLÁSICO

El período clásico de la literatura sánscrita tuvo también representantes de gran prestigio en el género dramático. En él se pueden mencionar piezas teatrales que trascendieron y son parte del repertorio de obras universales. Cinco son los autores que se estiman de mayor importancia y quienes brillan en el firmamento literario de la India, con una luz que ha deslumbrado al público de todos los tiempos y de todas las naciones.
Una vez más se destaca Kalidasa gracias a sus dramas, mismas que le ganaron la admiración del escritor y también dramaturgo alemán: Goethe; quien supo ver en la más conocida de sus obras: Sakuntala “las flores de la primavera y los frutos del otoño y sobre todo el aroma de los bosques y el olor de la tierra” (Perés, 1969, p. 48). A este autor se suman Asvaghosa, Bhasa, Sudraka y Bhavabhuti, personajes que gozan de gran reconocimiento en toda la India y quienes también han sabido cautivar el gusto del público en todas las latitudes.
Los ya mencionados autores vivieron entre los años 100 y 600 de nuestra era. Sin embargo, es importante mencionar que en algunos de los casos no se conoce a cien se acierta los años de vida. Muchos de ellos se encuentran envueltos por un halo legendario, que no permite conocer al público occidental datos precisos y objetivos acerca de ellos. Lo que resulta evidente y no tiene cabida a dudas, es que durante este período se produjo el mayor florecimiento dramatúrgico de la literatura sánscrita.

Asvaghosa

Filósofo, poeta y dramaturgo de la India. El autor más célebre entre un grupo de escritores budistas. La tradición dice que nació en el seno de una familia de brahmanes en Saketa o Saketana, nombre casi desconocido de la mítica ciudad de Ayodya, localizada en la parte septentrional del subcontinente Indio. Se estima que vivió entre los años 80 y 150 de nuestra era.
Asvaghosa
Él era un asceta errante reconocido por su sapiencia y lucidez verbal, quien no practicaba las enseñanzas budistas. Incluso desafió a los monjes de esta doctrina a reunirse con él en un debate. La condición que estableció fue que si no se atrevían a presentarse o los vencía, ellos ya no podrían tocar la caja china mediante la cual convocaban al pueblo para que llevaran ofrendas. Como no se arriesgaron a enfrentarlo, la caja se mantuvo muda.
La noticia de tal reto llegó a oídos de un anciano llamado Parsva. Él consideró que si lograba la conversión del asceta, éste ayudaría a propagar las enseñanzas dejadas por Siddharta Gautama, "Buda" «el iluminado». Partió a su encuentro y cuando llegó, hizo sonar la caja china que se había mantenido por tanto tiempo en silencio. El lúcido orador lo encaró. Preguntó si estaba dispuesto a cumplir el reto y debatir con él; pensando que el viejo monje sería incapaz de vencerlo.
El debate se llevó a cabo frente al rey y sus ministros, así como ante ascetas y brahmanes. Además se estableció que el perdedor se volvería discípulo de quien triunfara en la contienda. Parsva fue el ganador de tal encuentro; más no sólo lo venció con la solidez de sus argumentos, sino que obtuvo la fe del hasta entonces asceta.
Tiempo después fue sitiado el reino donde él vivía por las fuerzas de Kanishka, soberano de Kushán, quien exigió 300 mil piezas de oro como tributo. Ante la imposibilidad de pagar tal cantidad, pues el reino sólo poseía 100 mil, el monarca invasor solicitó las 100 mil piezas, una de las reliquias pertenecientes a Buda y al monje converso. El rey se negó a esto último, pues no deseaba perder a tan inestimable compañía; sin embargo aquel lo persuadió a aceptar, ya que esto serviría para propagar las doctrinas budistas en todas las direcciones del mundo.
Buddha
Los ministros del señor de Kushán manifestaron su descontento con la decisión que éste había tomado, pues consideraban que la presencia del monje no correspondía al valor de 100 mil piezas de oro; como él lo había estimado. Conocedor de su verdadero valor, Kanishka ordenó que durante siete días no se les diera de comer a siete caballos. Luego convocó a todos sus funcionarios a una asamblea, con el objeto de ser testigos de un hecho prodigioso.
El antiguo asceta se colocó frente a los animales, quienes, a pesar de no haberse nutrido por tantos días, estaban extasiados por las enseñanzas que predicaba y lo escuchaban con atención, a pesar de que frente a ellos se encontraba su alimento. Todos quedaron convencidos de la valía de aquel orador y desde entonces se le conoció con el nombre de Asvaghosa «domador de caballos».
Este escritor sánscrito es autor de dos poemas épicos, ambos pertenecientes al estilo de poesía kawya: Budacharita «Historia de Buda» y Saudarananda «El hermoso Nanda». El primero se compone de 28 capítulos y en él se describe la vida de Buda desde su nacimiento hasta su entrada en paranirvana (estado de liberación plena que una persona alcanza tras la muerte del cuerpo; siempre que haya alcanzado la iluminación en vida). Actualmente sólo se conserva la mitad del texto, en traducciones provenientes de China y el Tibet, ya que entre los siglos X y XII, durante las invasiones musulmanas, la otra mitad se perdió.
La segunda obra narra la conversión de Nanda, primo de Buda y un hombre muy enamorado de su esposa. La primera mitad del poema contiene la vida de este personaje y la segunda describe las doctrinas budistas y las prácticas ascéticas. Teresa E. Rohde considera que ambos poemas son: “piezas de fervor lírico religioso que abundan en imágenes sorprendentemente bellas” (Rohde, 2002, p. 139).
Sariputra
Además de los ya mencionados textos, Asvaghosa es un reconocido dramaturgo sánscrito del período clásico y para muchos fue el primero en cultivar este género en la India. La única obra que se conoce de él es Sariputra, de la cual se encontraron fragmentos escritos en hojas de palmera en el año 1911.
Esta pieza se compone de nueve actos, en los cuales se cuenta sobre la conversión de Sariputra por Siddharta Gautama. A lo largo del drama, el protagonista se convierte en uno de los discípulos más cercanos a Sakyamuni Buda, el más fiel y el mayor en sabiduría. Entre los diversos fragmentos que se conservan, existe un diálogo filosófico entre el personaje central y su gran maestro.

Bhasa

Es frecuente hallar a los poetas y dramaturgos sánscritos de la antigüedad envueltos por el misterio y vestidos por el ropaje de la leyenda. Valmiki, Vyasa, Kalidasa, entre otros, son autores de quienes se conocen pocos datos precisos sobre sus vidas; sin embargo las hermosas historias creadas entorno a ellos cubren la inopia desnudez. Mas en el caso de este literato casi nada se sabe.
“El autor, Bhasa, es poco conocido. Sabemos que fue un escritor de prestigio en épocas antiguas porque lo mencionan varios autores indios como Kalidasa, en su Malavikagnimitra, Bana y Jayadeva. Este último lo llama Kavikulaguru «maestro de la familia de los poetas»” (Saradaranjan Ray Apud. González, p. 473).
Bhasa
Los conocedores estiman vivió en el siglo IV a. C., pero hay mucha especulación al respecto. Existe quien lo ubica en la era cristiana. Teresa E. Rohde considera vivió en el siglo III, pues el sánscrito que utilizó “es puro y clásico” (Rohde, 2002, p. 164). También, durante siglos, sus obras se mantuvieron ocultas. De esta manera, Bhasa fue sólo un autor, un nombre, conocido por referencias.
Todo cambió en los albores del siglo XX, cuando “Ganapati Sastri descubrió en Trivandrum, Kerala, al sur de la India, un manuscrito en hojas de palma que contenía ciento cinco hojas en caracteres malayalam. El manuscrito tenía más de trecientos años y contenía diez obras” (González, p. 474). Tiempo después se encontró la versión completa del mismo documento con dos obras más. Ganapati anunció estos descubrimientos el año de 1912.
A este dramaturgo sánscrito se le atribuyen trece obras, a las cuales se han realizado estudios filológicos. No hay ningún dato que pueda fechar a la obras; pero por medio de la filología se pudo determinar que son muy antiguas. Algunos dramas, que forman el grupo prístino, se inspiran en el Mahabharata, estos son: Balacharita, Dutaghatotkacha, Dutavakya, Karnabhara, Madhyama-Vyyoga, Pañcharatra y Urubhanga.
Nacimiento
de Krishna
Las anteriores son piezas de un acto, a excepción de una: Pañcharatra «Las cinco jornadas» que tiene tres actos y Balacharita «Las aventuras del joven Krisna» que tiene cinco actos y trata las aventuras del héroe desde que nace hasta la muerte de Kamsa. En el plano mitológico, proveniente de la región de Mathura, se dice:
“[que] el tirano Kamsa, de la dinastía de los Yadava, destronó a Ugrasena, su padre, y reinó arbitrariamente en Vrindavana. El hermano de Ugrasena, Devaka, tiene una hija llamada Devaki casada con Vasudeva [...] Un sabio llamado Narada predijo a Kamsa que sería muerto por un hijo de su prima Davaki. Ésta, junto con su esposo, era prisionera de Kamsa, quien, debido a la profecía, ordenó matar a todos los hijos varones de Devaki, habiendo matado ya a diez, apenas nacidos [...] Los hijos séptimo y octavo de Devaki y de su marido fueron cambiados por dos hijos del pastor Nanda y de su esposa Yasóda, con lo cual se salvaron: eran Balarama y Krisna [...] [Éste] fue perseguido por su tía que tuvo noticias de su existencia, pero el joven vence a todos sus enemigos y al llegar a la edad adulta mata al tirano y ocupa su lugar en el trono”. (Mora, 1984, p. XVIII)
En el teatro clásico sánscrito nunca se presenta en escena la muerte o el asesinato de algún personaje, sólo se hace referencia del acontecimiento por medio de uno de los personajes; pero en esta obra si se muestra la muerte de Kamsa a manos de Krishna.
Un segundo grupo de piezas teatrales se relaciona con el Ramayana y las integran los dramas: Pratima y Abhiseka. La primera es una de las grandes obras de Bhasa y trata algunos acontecimientos presentes en la epopeya de Valmiki, pero con algunas modificaciones. Otro conjunto obras, consideradas de ficción u originales, son: Avimaraka y Charudatta.
Svapnavasavadatta
Por último están las de tema histórico: Pratijñayaugandharayana y Svapnavasavadattam. Ésta última es un drama de amor cortesano, cuyo título en español es «La visión de Vasavadatta» y está escrita en seis actos. Toda la historia es acerca de un rey que está profundamente enamorado y a quién se le informa la muerte de su amada en un terrible incendio en uno de sus palacios; lo cual es una mentira producto de intrigas palaciegas, con el objeto de que el soberano contrajera matrimonio con la hermana de un rey enemigo y así lograr la paz.
Tras muchas peripecias el rey puede reconocer a su esposa en un sueño, quien se había mantenido oculta por seguridad en el mismo palacio real como sierva de la segunda esposa, y lograr estar juntos nuevamente.

Sudraka

Gran especulación se creó alrededor de este autor del que poco se sabe. Algunos estudiosos estiman que vivió en el siglo III d. C. Otros lo ubican en el siglo IV y aún hay quien piensa pertenece al siglo VII. Sin embargo la gran mayoría coincide que el nombre Sudraka, que significa «pequeño siervo», es el seudónimo que utilizó, probablemente, el soberano a quien se considera el fundador del reino de Abhira, ubicado cerca del río Sarasvati, de nombre Indranigupta o Shivadatta; el cual vivió en el tercer siglo de nuestra era. En relación al verdadero iniciador de la dinastía gobernante, existe quien afirma fue Ishvarasena, hijo del anterior.
La dinastía reinante en Abhira, según los Puranas, se compuso por diez soberanos y gobernó por 67 años; más se piensa que el período correcto fue de 167, desde el 249 al 417. No se conocen más nombres de los sucesores y al parecer su capital se localizó en un lugar denominado Valkha (Agnihotri, 2010, p. 417). En El Mahabharata los abhiras lucharon en favor de los Kauravas, en apoyo a Duryodhana y se les muestra como ladrones y saqueadores.
Existe un pasaje donde ellos asaltan a Arjuna y le arrebatan los tesoros de Dwarka, en un lugar del Punjab. La mención de este reino en la obra épica de Vyasa, seguramente es una interpolación en dicha epopeya, ya que cronológicamente es imposible que pudieran participar, en eventos ocurridos muchos siglos antes de nuestra era.
Vasantasena
Por otra parte, esta visión no concuerda con la leyenda tejida entorno a Sudraka, de quien se dice, en el prólogo de su obra más reconocida: Mricchakatika, era un hombre sabio, distinguido, que dominaba el Rigveda, el Samaveda, el Kamashastra, las matemáticas y el arte de la doma de elefantes. También, en el mencionado texto, se afirma que realizó el asvamedha, «sacrificio del caballo», el cual tenía un sentido de fertilidad y sólo los reyes podían efectuar. De igual modo dice que se inmoló a la edad de 110 años, después de entregar el trono a su hijo (Cf. Richmond, 1993, pp. 55-57).
El escritor sánscrito Dandin ensalza a Sudraka, en su obra Avatisundari, como el poeta kawya que más admira. Además, en la introducción al relato señalado, comenta que él conquistó al mundo dos veces, primero con la espada y después con la sabiduría mostrada en su proceder. Diversos conocedores piensan, a partir de la declaración hecha por Dandin, que el propio dramaturgo pudo haber escrito una autobiografía; la cual posiblemente se haya perdido.
Por otra parte, el novelista narra, en el texto mencionado, una aventura ocurrida a Sudraka, donde escapa del reino de Ujjayini. En ella el personaje de nombre Charadutta lo representa y lo acompaña un amigo llamado Bandhudatta. Cabe mencionar que en la pieza dramática Vinavasavadatta también ocurre la escapatoria de un monarca cautivo en el reino ya dicho (Cf. Warder, 1990, pp. 42-43).
En el ámbito puramente literario, a él se le atribuyen tres piezas dramáticas: Padmaprabhritaka, Vinavasavadatta y Mricchakatika. La primera es un monólogo ambientado en el mundo de las cortesanas. La segunda es una comedia romántica basada en la obra de Bhasa: Snapnavasavadatta. Para A. K. Warder esta historia se parece mucho al drama de Kalidasa: Malavikagnimitra (Warder, 1994, p. 69). Por otra parte, Sures Chandra Banerji comenta que varios investigadores consideran es la obra perdida de otro dramaturgo sánscrito: Saktibhadra, titulada: Unmadavasvadatta (Cf., Banerji, 1989, p. 376). En la actualidad sólo se conservan fragmentos y la autoría por parte de Sudraka es muy cuestionada.
Vasantasena
La obra más conocida es, sin lugar a dudas, Mricchakatika «El carrito de barro», la cual consta de diez actos y se cuenta la compuso para divertir a los miembros de su corte. El drama trata sobre un brahmán, Charudatta, que se enamora de una cortesana, Vasantasena. Ella anteriormente había despreciado los requiebros del cuñado del rey, de nombre Samstanaka, quien, despechado, en una ocasión la sorprende y golpea a tal punto que la da por muerta. Después acusa del crimen al brahmán, el cual es conducido al patíbulo por tal hecho y está a punto de ser ejecutado; cuando la cortesana aparece, en compañía de Samvahaka, un brahmán ladrón a quien ella ayudó a pagar una deuda de juego, y confiesa que él es inocente y que verdadero agresor es el cuñado del rey (Cf., Montes, 1984, p. 23).
Esta pieza teatral es un destacado experimento, donde se mezclan la tragicomedia romántica con varios matices de comedia social. Pertenece al género dramático sánscrito prakarana, su tono es menos altisonante que el teatro clásico de costumbres y los personajes pertenecen a los estratos bajos de la sociedad. A diferencia de las altas dignidades del género nataka, como divinidades y reyes, aquí se muestra una ciudad donde predomina la pobreza, un caballero que vive esta condición y a una heroína que proviene de la clase más baja dentro de las cortesanas.
Los rasgos que más llaman la atención de Mricchakatika son las diferentes habilidades dramáticas mostradas por Sudraka, no sólo en la elaboración de una complicada trama, sino también en una, igualmente interesante, subtrama. Basado en el drama de Bhasa: Charadutta, cuyo motivo es el amor, Sudraka entreteje a ésta con la intriga política y un levantamiento. También asocia al protagonista, el brahmán Charudatta, con el bufón Maitreya, fiel amigo y compañero. Respecto al antagonista, en éste se mezclan diversas características como: maldad, perversidad, avaricia, lujuria y maneras exageradas de malicia en el vestir, el hablar y la conducta. Él es el único personaje que apela a todos los gustos en la amplia gama del teatro sánscrito.
Aunque la obra es demasiado larga para ser representada, sus formas abreviadas han ganado los elogios de los conocedores, tanto en oriente como en occidente en la actualidad. En ella se muestran con realismo los males sociales y el modo de vida en diferentes escenas de la obra. Un brahmán ladrón que roba a una casa de indigentes, todos los pormenores de la reforma política, un jugador que lamenta haber perdido la suerte, etc. (Cf., Sahitya, 2004, pp. 42-43).

Bhavabhuti

“Después de Kalidasa, considérase que el mayor dramaturgo indio es Bhavabhuti, quien vivió en la primera mitad del siglo VIII. […] También [en la actualidad] es más que nunca admirado cuando describe ternuras y sentimentalismos, siendo un autor verdaderamente hábil” (Perés, 1969, p. 49); afirma el crítico, poeta y traductor, nacido en la ciudad cubana de Matanzas, Ramón D. Perés.
A la anterior afirmación se suma el comentario que sobre el mismo autor hace Teresa E. Rohde, doctora en Historia Antigua del Colegio Radcliffe, por parte de la Universidad de Harvard: “Otro autor teatral de importancia que cabe citar ahora fue Bhavabhuti, quien vivió por el siglo VIII en la corte del rey Yasovarna y escribió dos obras basadas en la temática del Ramayana, amén de otra que se considera, más bien, dentro del género de la comedia. Bhavabhuti dio muestras ocasionales de poseer, inclusive, mayores cualidades de patetismo que el propio Kalidasa” (Rohde, 2002, p. 164).
Mas, sin lugar a dudas, es Juan Miguel de Mora, profesor de literatura sánscrita en la Facultad de Filosofía y Letras e investigador titular de tiempo completo del Instituto de Investigaciones Filológicas, ambas pertenecientes a la Universidad Nacional Autónoma de México, quien hace una mayor aportación al conocimiento de este dramaturgo en lengua española, de quien tradujo la obra Uttararamacharita «El último lance de Rama».
Malatinadhava
En la introducción a este texto comenta que fue contemporáneo al rey Yasovarman y, que dentro de la corte de este soberano, fue un colega mayor del poeta Vakpatiraja quien murió en el año 750. “En consecuencia, el año 700 es el límite más antiguo de la fecha de Bhavabhuti y el poeta tuvo su auge después de ese año” (Mora, 1984, p. XLV).
También menciona que otro reconocido escritor de nombre Vamana, quien tuvo su apogeo alrededor del año 800, cita el Uttararamacharita; lo que sugiere que para entonces el dramaturgo ya era famoso. “Por todas estas razones la mayoría de los especialistas coinciden en atribuir la actividad literaria de Bhavabhuti al primero y segundo cuartos del siglo VIII de nuestra era” (Mora, 1984, p. XLVI).
En relación al significado de su nombre, el investigador mexicano afirma: “Para dilucidar algo como esto, en lo que entra en juego la extraordinaria polisemia de la lengua sánscrita, no tenemos otro camino que la lógica: siendo una familia de brahmanes shivaitas es natural que le hayan bautizado como Bhavabhuti, es decir, «aquél cuya felicidad está en Shiva»” (Mora, 1984, p. XLIV). Sin embargo existen otros especialistas que sugieren que el sentido de su nombre es «las cenizas untadas en el cuerpo de Shiva».
Con respecto a su familia y sus orígenes, el mismo dramaturgo indio proporciona considerables datos sobre el tema, en los prólogos a sus obras Mahaviracharita y Malatinadhava. En estos textos él indica que sus antepasados residían en la ciudad de Padmapura en Daksinapatha; que eran brahmanes, pertenecientes a la familia Kasyapa, y descritos como Charanaguravah; información que hace suponer que dirigían una escuela para la enseñanza de los textos sagrados. Sus ascendientes eran tan venerados por sus conocimientos védicos y su devoción, que los consideraron como panki-pavana; es decir “santificaban la fila de brahmanes en la que se sentaban para tomar sus alimentos” (Mora, 1984, XLVI).
A pesar de esto y otros datos que el mismo Bhavabhuti proporciona, existen diferentes fuentes que afirman que el escritor sánscrito no pertenecía a la casta de los brahmanes, sino que era chatria, perteneciente al linaje Paranamara. Además de lo anterior, hay quien llegó a afirmar que tiene un origen dravídico.
Sobre su carácter, el erudito Vasudev Vishnu Mirashi, en su obra titulada Bhavabhuti afirma:
Fue un hombre de grades conocimientos y gran devoción, serio por naturaleza y de recta conducta, que estaba orgulloso de proceder de una familia brahmánica sabia y devota, conocida por sus obras religiosas y caritativas. Era plenamente consciente de sus conocimientos, de su talento poético y de su juicio crítico y mantenía la ambición de ser reconocido entre los dramaturgos, como ya era considerado entre los sabios estudiosos (Mirashi apud., Mora, 1984, XLIX).
Uttararamacharita
Sólo tres dramas han llegado hasta nosotros pertenecientes a Bhavabhuti, los cuales son: Mahaviracharita «Las aventuras del gran héroe», Uttararamacharita «El último lance de Rama» y Malatinadhava. Las primeras dos se centran en la figura de Rama, protagonista de la gran epopeya escrita por Valmiki: El Ramayana. En el Mahaviracharita se pone en escena casi toda la vida de este héroe, desde que conoce a Sita y se casa con ella, hasta la consagración de él como legítimo rey de Ayodya, tras rescatar a su esposa de las manos de Ravana. En esta pieza teatral concentra la historia, que resulta muy larga para ser representada, y realiza modificaciones “que no siempre fueron aprobados por los retóricos sánscritos” (Mora, 1984, p. LXXV).
El Uttararamacharita se inspiró en el último libro del Ramayana: Uttarakanda, en el cual, tras vencer a Ravana y conquistar Lanka, Rama, Sita y Laksmana vuelven al reino de Ayodya. Una vez ahí el héroe es coronado, pero sufre la presión de su pueblo, quien exige el exilio de Sita.
La idea central que quiso desarrollar Bhavabhuti […] no fue el dolor de los amantes esposos por su separación, ni el abandono de Sita, sino el conflicto interno de Rama entre su deber como rey y su amor por Sita. Todo a lo largo de la obra está expuesta esa angustia de Rama que le hace clasificarse a sí mismo de cruel y que muestra que, en el fondo, hay en él una grave inseguridad respecto a lo adecuado de su conducta al ordenar el abandono de Sita en la selva (Mora, 1984, p. LXXXIII).
Finalmente, la última obra de este dramaturgo sánscrito Malatimadhava, que habla sobre los amores entre Madhava y Malati, los protagonistas, “ha sido calificada de el [sic] Romeo y Julieta de la India” (Perés, 1969, p.49); pero con final feliz, ya que a lo largo de diez actos ambos se esfuerzan y luchan porque el amor surja victorioso de muchos obstáculos. Para diversos estudiosos esta pieza es un rico e interesante drama romántico. Otros afirman que la obra es reflejo de la época del poeta y hay quien piensa que el personaje central cuanta con cierto material autobiográfico.

Referencias bibliográficas
AGNIHOTRI, V. K. India History. Nueva Delhi, Allied Publishers Private Limited, 2010.
BANERJI, Sures Chandra A Companion to Sanskrit Literature. Nueva Delhi, Allied Publishers Private Limited, 1983.
BHAVABHUTI. El último lance de Rama. Estudio introductivo y traducción del sánscrito de Juan Miguel de Mora. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas, 1984.
MONTES de Oca, Francisco. Literatura universal. México, Porrúa, 1984.
La India Literaria, antología, prólogo, introducciones históricas, notas y un vocabulario del hinduismo por Teresa E. Rohde. México, Porrúa, 2002 (Sepan cuantos... 207).
PERÉS, Ramón D. Historia Universal de la Literatura. Barcelona, Editorial Ramón Sopena, 1969.
SHARMA, T. R. S. Ancient Indian Literature: An Anthology. Delhi, Sahitya Akademi, 2004.
RICHMOND, Farley P., SWANN, Daruis L. y ZARRILLI, Phillip B. Indian Theatre: Tradition of Performance. Delhi, Motilal Banarsidass Publishers Private Limited, 1993.
WARDER, A. K. Indian Kavya Literature. Volumen 3. Delhi, Motilal Banarsidass Publishers Private Limited, 1990.
WARDER, A. K. Indian Kavya Literature. Volumen 4. Delhi, Motilal Banarsidass Publishers Private Limited, 1994.

Referencias electrónicas
GONZÁLEZ del Solar, Susana. (1982) "La visión de Vasavadatta" Fondo Aleph. Biblioteca virtual de Ciencias Sociales [http://aleph.org.mx/jspui/bitstream/56789/31116/1/17-053-1982-0473.pdf], enero 10, 2016.

TE PUEDE INTERESAR

EL
BHAGAVAD-GITA
SÁNSCRITO
CLÁSICO
KALIDASA:
GLORIA DE LA INDIA
POETAS DEL
SÁNSCRITO CLÁSICO

¡COMPARTIR ES EL MEJOR REGALO QUE ME PUEDES HACER!

1 comentario:

  1. Hola, me gusta tu blog, es tan diferente de lo que se suelo ver, hablando de los libros de las diferentes culturas. Muy buen acierto.

    ResponderEliminar